Si tu pozo da menos agua que antes, el agua sale con arena o la bomba trabaja forzada, muchas veces se recupera sin perforar de nuevo.
Los filtros del pozo se van incrustando con minerales, óxido y sedimento, y la napa que rodea el pozo se compacta con arena fina. El resultado: menos agua, más consumo de la bomba y presión que cae.
Con desarrollo, pistoneo y limpieza del entubado, en la mayoría de los casos se recupera buena parte del caudal original.
Si notás alguna de estas señales, el pozo o la bomba están pidiendo una revisión.
El agua llega con menos fuerza que antes o el tanque tarda mucho más en llenarse.
Trabaja mucho tiempo seguido o corta por falta de agua y vuelve a arrancar.
Indica que entró sedimento al pozo o que los filtros están dañados.
Un control preventivo evita quedarte sin agua justo cuando más lo necesitás.
Revisamos el historial del pozo, medimos el caudal actual y evaluamos el estado de la bomba y el tablero.
Sacamos la bomba y la cañería para poder trabajar dentro del pozo y revisar el equipo.
Trabajamos el entubado y los filtros para soltar la incrustación y extraemos la arena y el sedimento acumulado.
Colocamos la bomba (la misma o una nueva si hace falta), medimos el caudal recuperado y dejamos el pozo funcionando.
En la mayoría de los casos sí, sobre todo si la caída de caudal es gradual. Si el entubado está roto o colapsado las opciones son más limitadas; lo confirmamos en el diagnóstico.
Como referencia, cada 3 a 5 años, o antes si notás que baja la presión o sale arena. Un mantenimiento periódico es mucho más barato que una obra nueva.
Sí. Como se extrae la bomba para la limpieza, la revisamos, medimos su rendimiento y te avisamos si conviene repararla o reemplazarla.
Depende del estado del pozo y de cuánto caudal se recupere. Te damos las dos opciones con presupuesto para que decidas con números concretos.
Lo diagnosticamos y te decimos si se recupera con una limpieza o conviene otra solución.